BMW: La guerra y la crisis

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Esta es la etapa más controvertida de una de las marcas más admiradas del mundo en cuanto a la calidad de su producción en automóviles y motocicletas. Pero realmente una sombra en la que hasta la muerte se irguió sobre la empresa, determinó que, durante muchos años, la desconfianza fuese parte de la tendencia pública, repartida en todo el mundo y entremezclada con la aceptación que le brindaban sus simpatizantes.

Es que en los años de los campos de concentración y la guerra, BMW aprovechó el trabajo casi gratuito, proporcionado por el campo de exterminio de las SS, para sus fábricas en Eisenach, Abteroda, Neunkirchen y Allach. Los detenidos utilizados por BMW fueron aproximadamente 6500 y procedían de distintos campos. Con el cese de las hostilidades, se abre un período de grandes dificultades: Los sistemas debieron ser reconvertidos, en gran medida, a la producción civil, por la imposición de los aliados (en especial, estadounidense) de no volver a la fabricación de motores de aeronaves, con la premisa de evitar el rearme alemán. Por tanto, el relanzamiento se basó en la producción de las motocicletas, lo que le permitió a BMW mantenerse en pie. De todos modos, eso no era suficiente: se hacía necesario volver a la producción de automóviles. Y este plan fue muy difícil, porque al final de la guerra, las autoridades soviéticas vigilaban la parte oriental de Alemania (donde luego nacería Alemania del Este). Esa área incluía a la ciudad de Eisenach, donde la Casa Alemana construía habitualmente sus propios coches.

Inicialmente, la BMW estaba completamente indefensa: la planta de Munich no estaba preparada para la producción de automóviles, que se producían en la planta de Eisenach, entre otras circunstancias, ilegalmente, porque esto ocurrió independientemente de la voluntad de la propia BMW. De este período fueron algunas reelaboraciones del BMW 321 y el BMW 326. Después de algunas vicisitudes, a través de una demanda, pasaron a construirse los coches en Eisenach con otra marca. Así nació la EMW (Eisenacher MotorWerke). Tras este nacimiento llegó el lanzamiento, sin mucho éxito, del BMW 340, comercializado primero como BMW y luego con la marca EMW.

Después de este fracaso, la situación económica del BMW se fue poniendo peor: la inversión para poner en marcha un nuevo modelo resultó ser mayor que los ingresos, y al público no parecía agradarle algunos de los modelos, de la casa alemana.

A principios de los años cincuenta el BMW trasladó la producción de automóviles de pasajeros a Munich. Y después de lanzar un par de modelos igualmente sin éxito, incluyendo el BMW 507 Roadster, decidió suspender la producción de coches de gama alta y proponer algo popular y más accesible a una población que estaba también en plena crisis económica. No hubo recursos para nuevos diseños y proyectos, por lo que BMW hizo hincapié en la necesidad de producir y entregar licencias de modelos ya existentes.

Calidad creciente
  • Capacidad de adaptación a las circunstancias

¿Culpable o presionada?

La discusión es muy compleja y profunda, debido a que mientras existe la opinón de que se entiende con claridad que el gobierno hitleriano le impuso a todas las empresas capacitadas para generar producción derivable a uso de guerra, la entrega de miles y hasta millones de unidades (según los rubros a los que se dedicaran), están quienes lss consideran directamente cómplices de la locura del líder por arrasar inhumanamente, como ya se sabe. BMW estuvo en el centro absoluto de esta controversia, debido a que fabricaba nada menos que motores de avión

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