Benz: la historia que toda empresa querría tener

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A principios de 1888 la esposa de Carl Benz, Bertha demostró con un viaje clandestino, llevándose a sus hijos a bordo del Motorwagen Nr Benz Patent 3, desde Mannheim hasta Pforzheim, su pueblo natal,  y donde vivía su madre, más el correspondiente viaje de regreso, que el carro sin caballos que había diseñado su esposo, finalmente podía ser útil para realizar viajes que no significaran movilizarse apenas 200 metros y chocar contra las paredes por lo complejo del control de manejo, como venía siendo en los días anteriores.

La aventura tuvo coprotagonistas inmejorables para introducir la historia en el arcón de la posteridad: fue compartida por los hijos del constructor, Eugen y Richard Benz, de 15 y 16 años respectivamente, lo que también fue prueba de que el triciclo loco contaba con un considerable ancho para buscar posiciones cómodas en el asiento único. Y hay que considerar también los movimientos bruscos a los que había que someterse viajando en un carro que todavía no contaba con la suspensión que hoy puede tener, por ejemplo, un Mercedes-Benz de la clase GL.

Bertha tardó un día entero en recorrer los 104 km de distancia entre ambas ciudades y le fue complejo el reabastecimiento de combustible, ya que debía comprar las recargas de ligroína (bencina de petróleo) en las farmacias. Y más allá de la necesidad de tener que apelar a un herrero para solucionar algunos problemas mecánicos, fue la mujer encargada de demostrar al mundo que al coche automotor diseñado su esposo Karl, le esperaba un futuro de interminables éxitos.

En 1886 el automóvil que Carl Benz inventó en Mannheim (patente Reich 37435 de 29 de enero 1886), en un principio era apenas un asunto lejano al éxito. De hecho, personas que condujeron el artefacto no lograban controlarlo y lo chocaron en más de una oportunidad contra las paredes.

Al partir, en la ida Bertha condujo el triciclo motorizado Patent-Motorwagen Nummer 1

hacia el Sur aproximadamente 104 kilómetros de Mannheim a Pforzheim, atravesando 26 pueblos y comarcas que incluían Ladenburg, Heidelberg, Leimen, Wiesloch, Bruchsal, Weingarten, Karlsruhe-Grötzingen, y Eisingen. En todos estos lugares, Bertha compraba la ligroína, (bencina o éter de petróleo, un combustible ultra inflamable cuya fórmula es una mezcla petroquímica múltiple).

Volviendo a lo largo de una ruta alternativa que corre de norte de Mannheim a Pforzheim, Bertha Benz hizo 90 kilometros a través de 18 pueblos, entre ellos Bretten,  Heidelsheim, nuevamente Bruchsal, Wiesental y pueblos de las afueras de Mannheim.

Por momentos, el camino que tomó la aventurera Bertha se encontraba a alturas que oscilaban los 89 y los 359 metros sobre el nivel del mar.

Hoy, la Bertha Benz Memorial Route es una ruta turística en un contexto histórico y cultural que permite a todos los interesados seguir el mismo camino que eligió Bertha Benz en 1888 para realizar el primer viaje de la historia del automóvil. Fue aprobada oficialmente en 2008 en el distrito de Karlsruhe. Se la considera un monumento de 194 kilómetros de largo dinámico, que refleja la historia industrial de Alemania. A su vez, la Bertha Benz Memorial Route integra la ERIH, European Route of Industrial Heritage (Ruta Europea del Patrimonio Industrial)

La forma más enriquecedora de emular la ruta de Bertha Benz, no sólo conecta los escenarios originales de su viaje, sino que ofrece la posibilidad de conocer la región vinícola de Baden. Esta ruta de la cultura industrial, como parte de la falla del Valle del Rin, sigue varias rutas romanas, entre otras, la Bergstraße, que corre a lo largo del maciso montañoso  Odenwald justo antes del tramo Karlsruhe a Pforzheim en el norte del Bosque Negro. En el regreso se cruza parte del valle del Rift Rin (la grieta), esta vez siguiendo el Río Rin hacia la ciudad de origen y destino final, Mannheim.

 

 

La ruta del éxito
  • Jerarquía de la historia Benz

Viaje loco y genial

Aunque el objetivo declarado de este viaje fue a visitar a su madre, Bertha Benz, entonces de 39 años, tuvo otra motivación: mostrarle a su brillante marido -quien no supo manejar la comercialización de su invención- que el carro sin caballos podía saber un éxito financiero si se le demostraba su utilidad al público.

En el camino, tuvo que resolver muchos problemas. Tenía que encontrar ligroína, sólo está disponible en las farmacias para su uso como combustible. Un herrero ha ayudado a reforzar la cadena de la correa usada. Los forros de freno deberán ser sustituidos durante el viaje. Bertha Benz tuvo que usar mucho la horquilla para limpiar las tuberías de combustible que fueron obstruidos y su liga para aislar un cable.

Bertha y sus hijos salen de Mannheim al amanecer y al anochecer llegaron a Pforzheim. Bertha informa Carl de su éxito por telegrama, a continuación, vuelve a Mannheim tres días después.

En el camino, varias personas se asustaron por el automóvil, y a raíz de eso recibieron mucha publicidad -como Bertha había pensado. El viaje fue muy provechoso para Carl Benz, ya que le permitió hacer varias mejoras de los problemas que su esposa le informó. Ella hizo sugerencias importantes, como la introducción de una velocidad adicional para las subidas.

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